Por Milton Pereira Blanco *

Javier Doria Arrieta, abogado egresado de la Universidad de Cartagena y magister en Derecho de la Universidad del Norte (Barranquilla, Colombia), está a escasos días de recibir su título de Doctor en Derecho por esta misma casa de estudio.

Aunque no lo pude llamar el día de la lectura de su dictamen doctoral, ni pasar por su despacho de abogado para felicitarlo personalmente, pues las circunstancias impuestas por la pandemia del Covid-19 nos obliga a seguir cuidándonos, siento, como colega de tan prestigioso profesional, que tengo el deber moral de felicitarlo públicamente y, sobre todo, de resaltar su enorme triunfo académico, el cual es muy especial.

Y es especial porque Javier Doria se convirtió en uno de los primeros doctores en Derecho dedicados al litigio jurídico en la ciudad de Cartagena de Indias. Y es especial porque su dictamen de calificación de tesis doctoral fue laureado summa cum laude, que en palabras más comprensibles significa que su trabajo alcanzó el máximo nivel de rendimiento académico. Y es especial porque su Doctorado, lo que nos llena de orgullo, fortalece el sector legal en la Ciudad Heroica.

Estoy seguro que Javier va a sorprenderse al leer esta nota. De hecho, no creo siquiera que sospechara que se iba a cometer el atrevimiento de hacer público este triunfo académico que él ha preferido -hasta ahora – mantener calado. Pero él y mis restantes colegas abogados deberán saber que a mí, personalmente, este título, logrado con honores, me llena de mucha emoción, felicidad y motivación. Así como -estoy seguro – me producirá emoción, felicidad y motivación cuando mis profesores Enrique del Río González, Édgar Osorio Osorio, Néstor Osorio Moreno y otros obtengan también su doctorado en Derecho.

En Cartagena todos sabemos que Javier Doria es un ser humano brillante, excepcional en lo que hace, soñador, visionario, admirable, con grandes cualidades profesionales y humanas, a quien, además, preferiría uno no tenerlo como contraparte en un litigio judicial.

Las veces que conversamos sobre su trabajo de grado (y aclaro que él nunca tuvo hermetismo sobre ello, como si es costumbre en no pocos estudiantes de doctorados), no dudé un segundo en pensar que Javier no solo iba a sacar su doctorado adelante sino que, además, su trabajo doctoral iba a dejar huella en la Universidad del Norte, como en efecto sucedió.

Por todo ello, no quiero aprovechar este espacio que de forma generosa me brinda Revista Metro para expresar solamente mi enhorabuena a Javier Doria.

También quiero exhortarlo a que siga siendo un buen tipo y, sobre todo, a que siga trabajando incansablemente por fortalecer y sacar adelante al sector legal en la ciudad de Cartagena.

Que con sus éxitos académicos y profesionales, que son ejemplos para todos, evite que los empresarios costeños sigan creyendo que para ganar sus negocios jurídicos tienen que traer abogados del interior del país, y que siga enseñándonos que «para ser buen abogado hay que tener propósito, trabajar con pasión y escuchar a quien confía en ti, y no hablando mal de los demás colegas”, tal como él predica y practica.

Javier, mis felicitaciones más sinceras.

* Director de Asuntos Jurídicos Caribe Legal, profesor de Pregrado y Postgrado de la Universidad de Cartagena y exjefe de la Oficina Asesora Jurídica de la Alcaldía de Cartagena

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